Mucha gente nos pregunta si los clacs son pegatinas gordas. Pues no. Una pegatina se imprime en un papel. Un clac se construye capa a capa, como una tarta muy pequeña y muy cabezona.
Primero, la idea
Todo empieza con una frase que hemos dicho demasiadas veces o con un objeto que nos hace gracia. Una cafetera cargando, un gato con cara de pocos amigos, una factura que hace llorar. Lo dibujamos, lo simplificamos y lo volvemos a simplificar, porque en 3 cm no cabe todo.
Si no se entiende desde la otra punta de la mesa, no es un clac. Es un garabato.
Imanol, que opina de todo
Luego, la impresora
Cada clac se imprime en 3D cuando lo pides. Nada de almacenes llenos de cosas que nadie quiere. La máquina va subiendo capa a capa, con un color por capa y tres colores como mucho. Por eso tienen ese relieve que se nota con el dedo.
¿Por qué tres colores como mucho?
Porque cada color es una capa más. Con tres se lee bien y no parece un arcoíris con ansiedad.
Tiradas de 100, y se acabó
Cada clac de colección sale en una tirada de 100 unidades y no se vuelve a imprimir. Cuando vuela, vuela. Si te gusta uno, no lo dejes para el lunes.
Repaso a mano y a la bolsita
Antes de cerrar nada, miramos cada clac a mano. Que no le falte ninguna esquina, que el imán esté en su sitio y que el color sea el que toca. Luego va a su bolsita con zip, para que viaje sin rozarse.
- Eliges En la Tienda o en el Lab.
- Imprimimos En 3D, capa a capa y bajo pedido.
- Repasamos A mano y uno por uno.
- Te llega En su bolsita, con tu funda o tu kit de imanes.
Y luego lo lanzas contra la tapa. Ese ruidito es el clac. De ahí el nombre, que tampoco nos complicamos mucho.



